"Información es poder". Esta frase ha adquirido caracteres
de dogma en el seno de las organizaciones. No obstante parece no haber sido
comprendida en todo su incómodo significado.
El concepto de
desinformación inducida refiere el desequilibrio entre
las dosis de información que poseen los distintos sujetos que forman parte de
un grupo. Una persona puede ser dominada si su monto de información se
encuentra por debajo de lo que el resto del grupo comparte.
Resulta interesante que el bajo nivel de información en un contexto social
tiene poco que ver con la inteligencia de la víctima, su capacidad económica o
su sexo, entre otras muchas variables. En una pandilla de adolescentes, la
persona que lidera el grupo puede imponer que se oculte a una o varias personas
información sensible (por ejemplo, la consecución de unas invitaciones para un
espectáculo o la hora y lugar de una cita). De forma similar, en una gran
organización, un sujeto con poder suficiente puede no solamente ocultar, sino
suministrar información falsa a otra persona (y en ocasiones a todo un
departamento) de cuáles son las herramientas para alcanzar determinados
objetivos... ¡e incluso de cuáles son esos mismos objetivos!
Al no conocer el funcionamiento de las reglas, formales o informales dentro
de una organización, el sujeto se ve obligado o bien a actuar a ciegas, o bien
a abstenerse de actuar de ningún modo. El resultado siempre consistirá en que
es "apartado del grupo", pasando a ocupar un rango de dominado, bajo
la presión dominante de la persona o grupo que conoce dichas reglas.
La ruta de la Timidez Inducida sigue este proceso:
1. La víctima desinformada comete errores, pero no se siente especialmente
amenazada por ello.
2. Los efectos de la dominación ajena empiezan a ser reconocibles por la
víctima. De aquí pueden derivarse dos caminos alternativos:
2A) La víctima se rebela y fuerza a los dominadores potenciales a que
reconozcan sus maniobras de ocultación.
2B) La víctima se adapta.
Es obvio que no en todos los casos la ruta 2A soluciona el problema... pero
el problema no se soluciona a través de la ruta 2B en ningún caso.
3. Si la ruta elegida (o forzada a elegir) es la 2B, se iniciará un rápido
subproceso en dos pasos:
1º) El sujeto echará la culpa a los otros y 2º) El sujeto empezará a echarse
la culpa a sí mismo por no ser capaz de solucionar el escenario adverso en el
que se encuentra.
A partir de ese momento, se comportará de forma descentrada, inhibida y por
lo tanto tímida. El DRAE describe al tímido como "medroso",
"encogido" y "falto de ánimo". Evidentemente., ¿De qué otra
forma podría comportarse encontrándose a diario entre tinieblas?
Recordemos siempre que en el paso 2A reside la única opción posible de salir
a la luz y, parafraseando al DRAE, "desencongerse"..